miércoles, julio 31, 2013

Muffins, San Sebastián y Beizama

Hoy por la mañana, al regresar a casa he pasado por la nueva panadería que han abierto en Alcalá. Tras pensarlo un poco tras el cristal del escaparate, me he comprado un pan alemán de centeno, nueces y pasas: corteza gruesa, crujiente, con semillitas. Me haré un jugoso bocadillo vegetal a la hora del almuerzo.

Desgraciadamente, también me he comprado tres muffins. En teoría, uno era para mi desayuno. Pero no hay dos sin tres.

Eso sí, me lo he pasado bien comiéndome mi tierno muffin, al que le he añadido kéfir y frutos secos, mientras leía la carta de un tal Beizama que le enseñaba al obispo de San Sebastían su oficio de ser obispo. Hay laicos con una indiscutible vocación episcopal.

Le aconsejaba/ordenaba al obispo que abriera las puertas y ventanas de la diócesis para que entrara aire fresco. Aunque estamos muy lejos de concordar qué es ese aire fresco. Ni siquiera estamos muy de acuerdo en que si las puertas y ventanas están ahora mismo abiertas o cerradas, o si deberían estar totalmente abiertas, semicerradas, cerradas a cal y canto, o una posición intermedia. Porque ya lo decían Ana Belén y Victor Manuel en su canción La Muralla que, a veces, abre la muralla, a veces, cierra la muralla.


Sea dicho de paso, cuando cantaron esa canción en 1980, ellos debían tener una idea algo distinta de lo que era abrir o cerrar la muralla en casos como Cuba y otros paraisos comunistas. Lo dicho, sólo el tema de las puertas y ventanas, y su posible apertura, no es un tema pacífico. Santo Tomás de Aquino tiene un opúsculo titulado De portis aperiendis donostiarrae ecclesiae aperiendis (Sobre si se deben abrir las ventanas de la iglesia donostiarra). Y concluye en el respondeo dos cosas: 1. que una diócesis no funciona con cien obispos, 2. que hay mucho malrrollista suelto.

martes, julio 30, 2013

Películas de zombies y cristianismo

¿Cómo interpretar la proliferación de tantas películas de zombies? En mi opinión, eso se debe a que esta sociedad enferma así da rienda suelta a sus impulsos sádicos.

Es un modo socialmente aceptable de ver como se mata a la gente indiscriminadamente. Pero no nos engañemos, lo que subyace en esas películas es el gusto por la sangre, por la muerte. Y no son los zombies (que no existen) los que se deleitan en ello, sino los vivos.

Después nos sorprendemos de que algún joven en Estados Unidos salga de casa a la hora de la merienda y mate a medio vecindario.

Eso sí, para mí las películas de zombies tienen un significado personal. Para son símbolos de que los muertos vivientes (muertos en el espíritu, en su alma) algún día en el futuro perseguirán a los vivientes (los cristianos, los creyentes). Es decir, que la indiferencia de los años 90, se ha tornado en nuestra década en agresividad, y que la agresividad se transformará en persecución.

Los hombres que nos perseguirán no tendrán caras horribles, ni irán vestidos como andrajosos. Sino que serán ciudadanos normales. Sólo tendrán muerta el alma. Y no sólo muerta, sino putrefacta, desfigurada, cubierta de gusanos. Sólo así se podrá consumar el final de este proceso que comenzó en el final de los años 60. Vamos a eso, poco a poco.


Si los cristianos piensan que seremos una minoría que viviremos tranquilos en la sociedad del siglo XXI, siento romper el encanto. Cada vez noto más odio al cristianismo en toda Europa. Ni las leyes, ni los tribunales, serán barreras suficientes para contener ese odio.

Hoy he estado un par de horas en Guadalajara

Hoy me he acercado a Guadalajara por la tarde, he dado un corto paseo con una amistad, corto pero muy agradable. Después he concelebrado en la concatedral con el amable vicario de la ciudad. Pero antes he ido a los talleres de arte religioso que hay en un pueblecito cercano, Horche.

Los talleres que hay allí son el paraiso de aquellos que aman las imágenes religiosas. Durante años he esperado a poner en mi casa una imagen de la Santísima Virgen María. El día que la ponga, me decía, tiene que ser una imagen que me entusiasme.


He encontrado una que es estupenda. Me voy a dar unos días para pensármelo. Pero es una imagen soberbia, que verdaderamente me da devoción. En mi casa tardé años en poner un crucifijo. Pero cuando lo compré, compré algo que me satisfizo completamente y aquí está señoreando mi salón desde hace años. Lo mismo con la imagen de la Virgen. Cuando compre una imagen de Ella será porque su visión me llene de devoción, sea barata o costosa. Si la Virgen es un Tesoro de Dios, bien se merece que la imagen sea un tesoro.

domingo, julio 28, 2013

Los juicios

Viendo esta foto, uno comprueba lo terribles que fueron los años 70 y 80 a nivel estético. Si Leonardo Da Vinci hubiera vuelto, se hubiera hecho el hara-kiri.

Hoy escuchaba a una persona cómo me hablaba de un profesor de la facultad de teología que es muy duro en las calificaciones con los alumnos.

Estoy seguro de que si fuera profesor, sería muy comprensivo con los alumnos. Realmente soy comprensivo con todos. Lo soy hasta conmigo mismo. Sí, no soy duro conmigo.

Lucho por la santidad. O mejor dicho, deseo luchar por la santidad. Pero, al mismo tiempo, conocedor de la geografía de mi alma, de mis desiertos y de las zonas de marismas, de mis tierras de matorrales y de los campos de zarzas, encuentro en mí mismo razones suficientes para no ser duro con los demás. Lo digo con toda sinceridad.

Otra buena característica, hoy me apetece elogiarme, ya he elogiado bastante a Bach, es que no me precipito a juzgar a nadie. Nunca debemos llegar a resultados en una ecuación sin tener todos los factores. Llegar a conclusiones es algo que requiere tiempo. Y a veces ni siquiera el tiempo es suficiente. El resultado es que suelo suspender juicios sobre situaciones y personas. Lo cual, cuando era párroco, no significaba no hacer nada. A veces era necesario hacer algo. Pero a sabiendas de la provisionalidad de los juicios y conclusiones.


Los años me han mostrado que las personas cambian, a veces a peor. Que las personas que creíamos buenas, que eran buenas, tienen sus momentos de ofuscación. Los años me han puesto delante de los ojos la importancia de no apresurarse en los juicios. 

sábado, julio 27, 2013

Que pintura tan formidable. Una Europa idealizada, pero una pintura bellísima.


Comenzó en España el Siglo de las Luces, y comenzaron las quemas de conventos. Se dio principio en el siglo XIX a la supuesta libertad de las masas en Europa, pero lo que realmente principió fue la terrible esclavitud de millones de seres humanos en las fábricas de la Revolución Industrial. Se consumó en el siglo XX el progreso de la Humanidad sin Dios, y lo que nació fue la férrea dictadura de los soviets, el Gran Hermano, aquel largo e inacabable 1984.


Si no hubiera tenido lugar la descristianización de la Época de las Luces, Europa hubiera conocido su Revolución Industrial, pero atenuada por una visión cristiana, dirigida por los pastores de Cristo. Si la Cristiandad no se hubiera dividido y la égida de los Vicarios de Cristo hubiera dado luz a todo el Viejo Continente, cuánto más progreso hubiera habido, cuántos ríos de sangre y lágrimas se hubieran evitado.

Según la Academia de los Oscars, ésta es la mejor foto de la Historia.

Obsérvese que Obama no supo captar el sentido del humor italiano.

Nunca os fiéis de un hombre sin sentido del humor.

Grandes frases de la Historia

La ministra de sanidad de España dijo en rueda de prensa: La falta de varón no es un problema médico.

Genial.

jueves, julio 25, 2013

El (futuro) accidente de tren

He derramado algunas lágrimas por las víctimas del accidente de tráfico de hoy. Tanto sufrimiento en los heridos, en sus familias, en las vidas truncadas. Detrás de esta noticia en una televisión o un periódico, hay una gran cantidad de sufrimiento. El sufrimiento no se puede cuantificar en una cifra. Pero si se pudiera, podríamos comprender mejor las lágrimas y dolor de este accidente.

Aunque no dejo de preguntarme cómo es posible que el país entero se compadezca ante la muerte de 80 personas, y le dé la espalda al sufrimiento de 118.000 niños abortados el año pasado en este mismo país.

¿Por qué la gente se duele de unas muertes y no de otras? ¿Por un simple papel firmado bajo el título de ley?


¿Por qué la gente llora por el dolor de esos viajeros, y no por el dolor de 118.000 niños? Seres humanos los unos, seres humanos los otros. Con rostro, nariz, ojos, manos, los unos y también los otros.

118.000 infanticidios harán descarrilar esta nación. Son una piedra demasiado grande en la vía.

Son como un peso que se va a acumulando en la balanza de la Justicia Divina, hasta que veamos en las televisiones una noticia que sea peor que la de este tren. 

Porque es la nación entera la que ebria de iniquidad va acelerando más y más, cada vez más convencida de que las tablas de piedra de la Ley de Moisés son relativas. Las alarmas se van encendiendo a lo largo del camino. Los avisos se producen, pero no son escuchados. Hoy es ese tren, pero mañana será la nación.

Un día de verano

Aquí acaba otro día. Es de noche. Hace calor. En el almuerzo y en la cena, gazpacho. Mañana trabajando en un escrito. Por la tarde, sustituyendo en una parroquia. Visita a la casa de una anciana enferma. He visto un corto titulado La emancipación de Prince que es el que os pongo más abajo. Son dos minutos que desbordan inteligencia y arte desde el primer minuto. 

He leído también parte de un libro en inglés que han publicado sobre mí en Dinamarca. Me está gustando mucho. Está enfocado desde el acercamiento humano. Me sorprende en las misas mi capacidad para acordarme de los varios nombres de aquellos por los que se ofrece la misa. La memoria es caprichosa. En la vida ordinaria no recuerdo los nombres de la gente que me es presentada, pero no se me olvidan los nombres de las intenciones de misa. 

Por la noche me ha llamado un sacerdote para charlar. También una amiga de una provincia del norte. No he hecho ejercicio hoy en la bicicleta estática. Es tarde. Mañana será otro día con nuevas posibilidades y esperanzas.

El corto del que os hablaba:

http://vimeo.com/45971230

martes, julio 23, 2013

Reflexiones en torno a una pintura

Me gustaría ofrecer algunas reflexiones en torno a esta pintura. Estéticamente no me gusta, eso es así y no puedo evitarlo. Las cosas gustan o no gustan. Por otra parte es una pintura que suscita en mí pensamientos acerca de toda una visión del cristianismo. Un cristianismo cercano, no jerárquico, sin dogmas. Donde lo único que importa es amar, comprender y preocuparse de vivir en armonía con los demás. No digo que la pintura diga eso, expongo lo que la pintura me suscita.

La pintura trae a mi mente la idea de un cristianismo simplista con curas de buen rollito. Buen rollito que acaba en el mismo instante que ellos perciben que allí hay alguien que no sintoniza al 100% con sus ideas. No hay lugar para la variedad de opiniones en la dictadura del buen rollito.

Por otra parte la pintura sienta alrededor de la cena a la gente común. Eso no es incorrecto. La celebración eucarística también es cena con Jesús. Es como si todos nos sentáramos en torno a la mesa de la Última Cena.
La pintura no tiene ni un elemento incorrecto, ni teológica, ni eclesialmente. Pero al verla no puedo no pensar en todo lo que hay detrás de ese estilo.

La idea de la gente común alrededor de la mesa, me parece perfecta. La pintura tiene elementos de inculturación que son valiosos. Presenta una celebración llena de color, de luz, de alegría, eso es positivo. Pero cuánto daño ha hecho una cierta teología. Ahora no es fácil mirar sin prevenciones tantos elementos en sí mismo neutros. La verdad es que no podemos hacer como si no hubieran existido aquellos terribles treinta años latinoamericanos de metralleta y guerrilla. Aquellos años en los que los babilonios entraron en el santuario, y los babilonios eran los mismos levitas. Y encima eso tan pocos años después de que los sacerdotes-héroes murieran en cárceles checoslovacas, rumanas o ucranianas, por defender justamente lo contrario que los sacerdotes al servicio de Mordor estaban defendiendo en tierras tropicales. Juan Pablo II que me consta que jugaba al ajedrez, supo mover bien sus fichas. De haberlo hecho de otro modo, se hubiera consolidado un cisma que todavía seguiría.


Muchos acusan a Roma de debilidad, de no enterarse. Pero los buenos jugadores de ajedrez siempre hacen jugadas que ni se notan. Cuando las notas, ya es demasiado tarde. 

Bueno, para acabar, os ofrezco algo muy bueno, un vídeo que me encanta. Os lo pasaréis bien, viéndolo. Haced doble click sobre el vídeo para verlo a pantalla completa.

lunes, julio 22, 2013

In nomine Domini

Hoy he tenido una larga, verdaderamente larga, conversación con un conocido mío, un clérigo checoslovaco. Tan apasionante que las horas han pasado sin sentirlas.

No voy a entrar en detalles sobre el tema que ha sido uno de los centros de nuestra agradable conversación. Pero los dos estábamos de acuerdo sobre un hecho histórico.

A veces, en la Historia hay momentos tan excepcionales en los que una opción enérgicamente agarrada con decisión salva centenares de miles de vidas. Los eclesiásticos en las cuestiones humanas opinables debemos mantenernos al margen. Porque no es lo nuestro introducirnos en cuestiones que competen a la libertad de los laicos.

Pero hay ocasiones en que la tibieza a la hora de tomar una decisión tiene un indudable e inevitable saldo que se puede calcular, al final de todo, en vidas humanas. Y evaluamos en nuestra conversación la gallardía de un episodio histórico único e irrepetible en el que los obispos de una nación, a una, levantaron el índice hacia el Cielo y clamaron a los católicos para que cerraran filas.

Muchos son los caminos que pueden seguir los laicos. Pero hay cruces de caminos tan dramáticos, en los que hay que decidirse. Y la tibieza resultaría tan culpable que no hay tiempo para vacilaciones. Eso, en la Historia de la Iglesia, ha significado unir el propio destino al de un partido (el Centrum en Alemania), a un ejército, a un rey, a un bando. Pocas veces es necesario forjar semejante unión. Pero ante Dios, ante la Historia, ante la Justicia Divina que pedirá cuenta de nuestras acciones, a veces, no hay otra alternativa.


Y cuando no hay otra alternativa, cuando la decisión es a vida o muerte, cuando todos los obispos y los santos hombres de Dios señalan un camino con toda la autoridad de su cargo unos, y con toda la veneración de su santidad los otros, entonces los pastores tienen la obligación de decir a las ovejas: Que caigan los cielos sobre nosotros, pero nosotros tenemos obligación de deciros lo que en conciencia todos juntos hemos visto que teníamos que deciros.

domingo, julio 21, 2013

Esta foto es de mi obispo. Estamos en la catedral. Yo estoy sentado a la derecha.


Hoy he celebrado en la Parroquia de San Diego de Alcalá. Realmente, es una parroquia de la que cualquier párroco se puede sentir orgulloso. Ambiente de familia, todos los días un gran grupo rezando el rosario, reunión después de la misa dominical a tomar un feliz desayuno con los pilares femeninos de la parroquia, mucha gente asiste a la exposición del Santísimo Sacramento, hay una gran labor asistencial a los necesitados. Lo tiene todo.

Por fuera es un templo humilde, son los bajos de un edificio. Pero por dentro está su riqueza. Me siento muy a gusto haciendo esta sustitución.

En este blog me suelo fijar en cuestiones estéticas. Pero lo importante es lo importante, lo importante es lo interior. En esta parroquia no tienen grandiosos espacios góticos, ni complejas liturgias orientales, ni tesoros artísticos en sus desnudas paredes de ladrillo. Pero tienen lo importante, lo que realmente vale y cuenta. Aquello respecto a lo cual, todo lo demás es medio.

sábado, julio 20, 2013

Cuando una generación se alimenta de mentiras cada vez más corrompidas


Esta foto me estremece. Es de un pastor luterano que se identificó completamente con el nazismo, lo que le valió ser elevado al cargo de obispo del Reich. Ni los mismos protestantes lo aceptaron. Pero al régimen le venia bien su mera presencia, por estética. Acabada la guerra se suicidó, el final de Judas.

Este pobre hombre y un abad católico suspendido a divinis fueron los únicos que lograron para su causa entre los eclesiásticos. Pero sus fotos corren por Internet, con los comentaristas rasgando sus vestiduras acerca de la Iglesia Católica. Cuando en realidad fue todo lo contrario. Sea dicho de paso, el abad murió pocos años de unirse a la causa nazi.

Hay otra foto de la guerra civil española que muestra a unos sesetan seminaristas con sotana en formación con fusiles. Muchos comentaristas con ironía escriben cosas como La Pacífica Iglesia Católica. Esa foto fue hecha en una plaza de toros por republicanos que les prestaron los fusiles sin balas para la foto. Pero desde el primer día que vi esa foto, las caras de esos futuros mártires me lo decía todo. Eran caras serenas, en paz, mirando como sus verdugos se divertían dándoles instrucciones para la foto.


Es curioso, incluso con armas en la mano, qué distinto es el rostro del cordero frente al rostro del lobo.

El abrazo nicaraguense de Casaldáliga

Algunos, no siempre exentos de buena voluntad, aunque no siempre gozando de ella, consideran que para arreglar todas las desavenencias teológicas entre la teología progresista y la tradicional, sólo es necesario un poco de all you need is love.

Otros habiendo estudiado teología por correspondencia en la Universidad de la Vida, lo resuelven todo proponiendo: hagamos una sopa con todos los ingredientes. Sus estómagos lo aguantan todo: sopa, puré, salchichas de dudosa composición y más oscura procedencia, todo.

Yo estoy de acuerdo con los rabinos de venerables barbas y con los popes ortodoxos de largos cabellos, y con Santo Tomás de Aquino y con John Henry Newman: la religión es tradición. Si uno quiere ser revolucionario, para eso que se vaya a la Revolución Francesa.

A mí, cuando me como un filete, me gusta identificar la carne. No me gusta meterme en la boca cosas que no sé qué son. Diréis que sois raro y escrupuloso. Pero he oído historias muy feas acerca de la carne de las salchichas. 

Las salchichas, incluso las teológicas, sólo les gustan a los reclutas. Como me decía un sargento de cocina cuando hice yo la mili como capellán: Si quieres que el soldado esté feliz, dale hamburguesas y huevos fritos.

Pulula mucho recluta de la religión. Pero a los seguidores de este blog, les gusta la religión pura. Son exigentes. Me descubren cada fallo de ortografía y saben distinguir el solomillo argentino del filete duro como una suela. 

A los lectores de mis pobres posts, les gusta el agua clara. No se les puede dar gato por liebre. Ecumenismo sí, sincretismo no, abrazos sí, modernismo no, Bergoglio sí, Forcades no. Es decir, a la hora de sentarse a la mesa, el menú progresista de Burger King, no.

jueves, julio 18, 2013

El abrazo del Papa Francisco a Casaldáliga.

José Manuel Vidal pide desde hace tiempo la reconciliación del Papa Francisco con la Teología de la Liberación. No vamos a quitar a tal petición la dosis de buena voluntad que pueda tener, o más bien que uno quiera ver en tal petición.

Ahora bien, pedir tal cosa es ser muy injusto con la Teología de la Liberación. La TL (Teología de la Liberación) tiene en la base de toda su construcción intelectual una fundamentación gnoseológica que es donde radica el problema.

La TL en el fondo plantea si es posible conocer y articular la verdad. Nunca entró a discutir los detalles de la metafísica aristotélica que fundamentan la construcción dogmática de la tradición, porque para ellos la posibilidad de conocer la verdad y de poder expresarla se enmarcaba en la corriente filosófica de los año 70 y 80. Por eso sus teólogos se centraron en la praxis y la reinterpretación de las estructuras eclesiales.

La TL sí que produjo una nueva eclesiología. Pero fruto de sus mismos planteamientos de partida no podía producir una nueva teología dogmática sacramental. Salvo que quisiéramos resumirla en un folleto.

Son sólo dos ejemplos, porque podríamos recorrer la entera TL en su debate con la Tradición, y comprobar como los planteamientos teóricos indicaban que así iba a ser, y la práctica posterior demostró que se cumplió la previsión.

Esto no lo digo como crítica, sino como la comprobación de que los fundamentos filosóficos tienen después implicaciones inevitables.

La TL realmente propuso una reinterpretación de la dogmática partiendo de unos nuevos fundamentos gnoseológicos.  Querer resolver eso con un abrazo, supone no haber entendido bien que es la TL.

Y no me opongo lo más mínimo a un abrazo de Casaldáliga con el Papa Francisco. Yo mismo estoy dispuesto a abrazarme todo lo que haga falta con Masiá, y estoy dispuesto a apoyar mi brazo sobre el hombro de Faus, y estoy dispuesto a bailar la sardana con Forcades. Pero todo eso no disipa lo más mínimo el problema inicial.

Las barcas liberacionistas no partieron a la Guerra de Troya, porque les faltara un abrazo y un poco de cariño. No resolveremos la gran cuestión que está en la raíz de todo, dando la espalda a la verdad.

Los lefevrianos nos muestran la faz de un cristianismo de raíz farisaica (usada esta palabra en su sentido del siglo I en Israel), los liberacionistas nos muestran un cristianismo de tipo saduceo. O dicho de otra manera, los lefevristas muestran un cristianismo sectario de tipo hasídico. Los liberacionistas nos muestran un seguimiento católico de Cristo de tipo samaritano, es decir, con todas las incongruencias que conlleva seguir la Torah y rechazar el culto del Templo y el sometimiento a su magisterio.

Este tipo de cosas no se resuelven con té y simpatía. La solución no es una síntesis católico-lefevriano-liberacionista de estilo hasídico-samaritano. Pero que conste que no me opongo lo más mínimo a un abrazo. A veces, el que no nos pongamos de acuerdo en las matemáticas teológicas no excluye fomentar el acercamiento humano.

Yo siempre he visto la teología como unas matemáticas celestiales, la metafísica aristotélico-tomista no es que tuviera mucha influencia, sino que sencillamente puso los cimientos a todo el edificio intelectual que construí en mi mente desde los años 80.

Respecto otros modos de pensar, otros modos de hacer teología, otros modos de acercarse al misterio. Pero, al final, o hacemos poesía o hacemos teología. Y mientras hagamos la teología combinando sujeto, verbo y predicado, las cosas serán verdad o no. Y, francamente, veo muy difícil que podamos hacer teología sin unir sujetos, verbos y predicados.

Así que no me opongo al abrazo. Los abrazos no conmueven los Pilares de la Verdad.

miércoles, julio 17, 2013

La diócesis como pequeña galaxia de parroquias, capillas, conventos y oratorios

Estos días estoy atendiendo una parroquia que está en el bajo de un edificio. Me recuerda totalmente a una domus ecclesiae. Parece el amplio salón de una casa romana en el que se hubieran puesto unas sillas y nos hubiéramos reunido a la fracción del Pan.

Yo mismo que aquí he explicado que otras liturgias son posibles, incluso en el modesto ámbito diocesano, veo como una cosa positiva que en una misma diócesis como la mía tenemos parroquias cuyos templos te retrotraen al medievo (incluso tenemos con ábside románico), otras iglesias son grandes como una catedral (como la de Torrelaguna), otros templos parroquiales consisten en pequeñas ermitas (como el de la Virgen del Val), otros son templos futuristico-minimalistas (como la parroquia de San Juan de Ávila), templos modernos que no son feos (que conste en acta), y otros son como esta domus ecclesiae que parece sacada del siglo II romano.


Es como si viviéramos en una época en que toda la Historia está presente. Y eso tiene su belleza. Y esta iglesia a la que voy tiene una ventaja que no tienen los vetustos templos renacentistas en los que he substituido las últimas semanas, una ventaja muy grande: cuenta con aire acondicionado. Un agradable aire acondicionado que me recuerda a las verdes y frescas márgenes del Río Jordán. No como otras bellas iglesias de hace dos semanas cuya temperatura me recordaba al ardiente desierto por el que vagó David huyendo del rey Saúl. 

martes, julio 16, 2013

Ordenes menores, otro post

Hoy mientras hacía mi rato de oración de la mañana en la catedral, claro, me despistaba sin querer, imaginando las ceremonias que describía ayer. Creo que era inevitable. Dios sabe que he intentando concentrarme una y otra vez en lo que meditaba.

Sea dicho de paso, por más que he buscado, no he encontrado en Internet el ritual para conferir las órdenes menores. Lo leí hace años y me pareció muy sobrio y bonito. Si alguno lo encuentra, por favor que me ponga el link en los comentarios abajo. Pido esto a sabiendas que habrá algún gracioso que pondrá todo tipo de links nada edificantes.

Un cambio en la ceremonia que describía ayer. Sería mejor que el clero y los seminaristas confirieran las órdenes en distintos lugares de la catedral, así tendría un carácter procesional. Sería más bonito y simbólico conferir el ostiariado junto a la puerta de entrada de la catedral, por la parte de dentro. Conferir el lectorado justo al lado del ambón. El acolitado al otro lado del presbiterio, el exorcistado en la cripta. Y el subdiaconado en el coro de los canónigos.

También sería bonito que esta ceremonia estuviera a cargo enteramente del cabildo catedralicio. A los formadores del seminario ya los ven de forma continua. Hace más ilusión que sea alguien con el que se tenga menos familiariedad.

Que sea el cabildo y no el obispo, que sea en una vigilia nocturna y no de día, que sea un ritual íntimo y no una ceremonia pública, recalcaría la diferencia esencial que existe entre el sacramento del orden en sus dos primeros grados, y las órdenes menores.

La ordenación diaconal y presbiteral tendrían así el carácter de una fiesta, llena de luz, cantos y alegría. Las órdenes menores serían conferidas en un ambiente de penumbra que invitase al recogimiento, con cantos gregorianos simples, en un entorno de seriedad que fuese por sí mismo todo un sermón acerca de cómo uno se está aproximando al momento único e irrepetible en que se le conferirá el sacerdocio de Cristo.

Sí, las órdenes menores, cuanto más lo pienso, más me parece que su existencia está justificadísima. Cierto que habría que pedir permiso a la Congregación para el Culto Divino. Pero desde el motu proprio Summorum Pontificum, resulta evidente que van a coexistir los ministerios laicales del Vaticano II, con las órdenes menores medievales.

Ahora bien, si dejásemos elegir a los seminaristas, yo creo que casi todos pedirían recibir todas y cada de las órdenes menores.


Bueno, no os olvidéis, haber quien me encuentra el link con el ritual para conferir las órdenes menores.

Órdenes Menores: una tradición no despreciable

Hoy estaba pensando lo bonito que sería restaurar en nuestra diócesis las órdenes menores. No voy a explicar su sentido teológico, litúrgico y espiritual, lo cual sería largo y daría para mucho. Únicamente me imagino lo impactante que sería una ceremonia en la cripta de nuestra catedral gótica. En ella únicamente los seminaristas, los formadores del seminario y el sacerdote que confiriera las órdenes menores.
El sacerdote celebrante con capa pluvial, flanqueado por dos presbíteros. Un celebrante escogido por su ancianidad y venerabilidad, un santo. Un verdadero patriarca para transmitir la gracia. Una ceremonia íntima, con unas veinte o treinta personas.
Incluso se podría decir a los seminaristas, el Santísimo Sacramento va a quedar expuesto en el altar mayor de la catedral desde las nueve de la tarde. Los que deseen estar todo el tiempo o parte en oración, pueden entrar por la puerta de la sacristía.
Durante esas horas, los seminaristas podrían estar dentro, sentados o paseando en un templo sólo iluminado por velas en el altar y alrededor de éste. Y a las doce de la noche, trasladarse procesionalmente a la cripta para tener la breve ceremonia, también a la luz de las velas. Una ceremonia sin los nervios de estar ante mucha gente, ante el obispo. Un ceremonia que se pueda vivir de forma más personal, más tranquila, sin la presión de familiares y amigos mirando.
De este modo, los seminaristas de cada curso podrían recibir una orden menor. Estas ceremonias tendrían un carácter totalmente distinto del diaconado y el presbiterado.
La ceremonia de la tonsura antes de la Navidad del primer curso. Como rito simbólico, aunque después no se lleve tonsura. Ostiariado durante el primer curso. Lector en algún momento del segundo curso. Exorcista en el tercer curso. Acólito en el cuarto. Subdiácono en el quinto. El diaconado se recibiría en algun momento del año de pastoral.
Al conferir estas órdenes, si se viera que incluso es mejor que haya menos gente, se podrían dividir los seminaristas en tres grupos en tres capillas distintas. Y así en cada capilla se conferirían dos órdenes. Y en la tercera capilla el subdiaconado. Reuniéndose de nuevo ante el altar mayor para recibir la bendición con el Santísimo Sacramento con la que se finalizaría esta ceremonia cargada de rituales. Diez o veinte personas se quedarían ante la custodia adorando, mientras los grupos van a las capillas para recibir los sacramentales.
Quizá pienso todo esto de un modo eminentemente cinematográfico. El espectáculo estético de una catedral gótica, por la noche, con poca gente, celebrandose estos ritos en distintas capillas, me parece que sería un verdadero espectáculo espiritual. Un espectáculo de belleza, de silencio, de rituales calmados. Cuyos celebrantes principales fueran escogidos por su santidad. Una ceremonia nocturna cargada de quietud, donde uno pudiera concentrarse al máximo en lo que va a recibir, sin despistarse con ninguna otra cosa.
Estoy totalmente a favor de que los sacramentos se celebren de un modo comunitario, con las puertas abiertas, con un ambiente festivo y inevitablemente bullicioso. Esto también da gloria a Dios. Pero estoy convencido de que este tipo de rituales como el que he descrito también tienen cabida en la Iglesia.
Recuerdo cuando pude pasar parte de la noche en la Basílica del Santo Sepulcro en Jerusalén. Sentado yo ante el Santo Sepulcro en una basílica desierta, escuchaba los cantos profundos de algunos popes que realizaban sus oficios en la lejana capilla del Calvario. Poder pasear en oración en esa basílica en mitad de la noche, escuchando esos oficios, fue toda una experiencia que no olvidaré. Sí, la Iglesia debe ofrecer variedad de ceremonias y rituales. 

domingo, julio 14, 2013

Este castillo no está en Cuenca

En este blog nos preocupamos del alma y del cuerpo, así que aquí van diez recetas para hacer ensaladas. Ensaladas, sí, últimamente habéis engordado un poco:


Si usted es un lector que vive en una residencia eclesiástica romana, puede desechar toda esperanza de que enseñando estas recetas, la superiora tenga la tentación de renovar algo el menú.

Todo lo que pase de cocer mejor la masa de la pizza, o hervir algo más la pasta, es una dimensión enteramente desconocida para ella y el resto de banda a cargo de la cocina. Yo me pasé años advirtiendo que las patatas congeladas debían estar, al menos, ligeramente doradas. Sin ningún éxito.


No me extrañaría que el monopolio de monjas indias que gobierna los fogones de Roma, algún día se descubriera que está formado por monjas calvinistas a sueldo de algún grupo protestante radical empeñado en minar la perseverancia del clero católico.

sábado, julio 13, 2013

De claustros y armonías terrenales

Pocas cosas se pueden comparar a pasear tranquilamente, haciendo meditación, por un claustro en un monasterio.

Los arcos ojivales cargados de siglos, el verdor de la hierba que cubre el gran cuadrado interno, la fuente de aguas claras y frescas en su centro. En un claustro todo es perfecto.

Jesús contaba parábolas. Un claustro es una parábola por la que se puede caminar. Una parábola geométrica que conforma un orden donde todo está claro. Caminar por ese microcosmos leyendo las Escrituras, detenerse a escuchar los pájaros, pasear por allí charlando después de la cena, ver como se amortigua la luz del día entre detrás de los arcos.

Los placeres más grandiosos de la existencia no requieren de viajes al otro extremo del mundo, ni de gastos en lujosos complejos turísticos. Dios puso lo mejor al alcance de todos. Antiguamente, reyes y obispos se recogían en estos microcosmos de armonía y espiritualidad.


Hace dos días que estuve en el monasterio del Paular. Ahora trato de vivir monásticamente en mi piso. Dedicado a mis libros y a celebrar la eucaristía donde el obispado me envía. Un dulce trabajo el de las misas y los desplazamientos, un profundo trabajo el de sumergirse en la teología. Y ambas cosas se complementan. La vida me trata bien. Dios es generoso conmigo. 

Monasterios, abadías, claustros, pasillos llenos de quietud

Este es un mundo poblado de monasterios. Cualquiera que realice una cartografía del mundo monástico, comprobará que no resulta fácil recorrer todas las islas benedictinas del mundo. Islas benedictinas, ciscercienses, trapenses, premonstratenses, cartujanas y otras.

Qué diferente es el tiempo dentro de esas islas. No sólo el paso del tiempo en algunas de ellas parece llenarse de densidad, sino que además en algunas parece que la Edad Media se hubiera congelado en ellas.

Yo siempre he querido que mi piso fuese mi pequeña abadía. El problema es que los ruidos del mundo habitan en mi espíritu. Dios introduce su gracia, pero soy un odre agujereado. Como la hemorroísa, pierdo la vida.


Pero sigo mi peregrinación hacia mi curación. Peregrinación cuyo destino no está en un lugar de la tierra, sino en el Misterio de Dios.

viernes, julio 12, 2013

Un día feliz en el Monasterio del Paular, que es el de la foto.

Hoy, 11 de julio, fiesta de San Benito, he tenido la inmensa alegría de poderlo celebrar en un monasterio benedictino. Es como celebrar a un padre en medio de sus hijos, en su casa.

Gran ceremonia de monjes en un formidable templo, El Paular. Cuánto ayuda a la oración el templo. No me extraña que Dios cuidara cada detalle de su templo en tiempos de Salomón.

Y detrás de esa predicación gótica en alabastro que es el retablo flamenco, el transparente. El Sancta Sanctorum que los monjes medievales crearon para conservar el Santísimo Sacramento. Detrás del retablo medieval, otra sala, una fantasía barroca que estalla en color y formas exhuberantes, casi de selva marmórea.

Los grandiosos medievales con el transparente crearon un templo dentro del templo. Los monjes debían sentirse en el transparente como entrando en el mismo sagrario. Por eso, en ese microtemplo crearon algo así como la puerta de un iconostasio. Para que los que entraban a hacer oración, sintieran que estaban ante la última puerta, tras la cual estaba ya Jesucristo en persona.

Pero si la belleza del lugar sacro era imponente, mayor era la belleza de la entrega de los nuevos novicios. Se nota cuando un novicio se entrega totalmente, con alegría. Eso vale más que las piedras.


También tuve la oportunidad de charlar más largamente con un monje más anciano. Qué gran cosa es la perseverancia en las montañas al servicio de Dios. Los novicios, los venerables monjes, la alegría de la comunidad, el clero secular allí congregado. Todo formaba una bella estampa de alegría. Ah, y encima me he sentado durante la comida al lado de un sacerdote diocesano de Segovia que era la viva imagen del Profeta Elías.

miércoles, julio 10, 2013

Esto he encontrado sobre el polvo de mi casa

Antes de ayer hice un poco de ejercicio en mi bicicleta estática, viendo un reportaje de la BBC sobre el Islam. Al hacer un último spring al ir a dejar la bicicleta, no me di cuenta de que eso me hizo daño a mi hernia discal. Resultado: dolor al día siguiente. Por supuesto que no le hecho la culpa al Islam de mi dolor lumbar.

Pero tras un día de dolor, al segundo día, he visto en youtube vídeos  para hacer ejercicios de extensión de hernia lumbar. Y ahora mismo me siento considerablemente mejor.

Pero no todo puede ser perfecto en esta vida. Tras una semana de ramadán de dulces, hoy he caído con los trigretones de los chinos. Mañana será un día constatación de daños. La báscula será inmisericorde. Ella no entiende de buenas intenciones.

A partir de los cuarenta, el cuerpo con sus kilos, su colesterol, su aumento de peso y otras mil goteras te ofrece un plan integral de ascetismo. No, si en el fondo las cosas ya están muy bien organizadas desde allá arriba.


Pero eso sí, seguiremos sufriendo en silencio. En silencio y sin quejarnos. 

martes, julio 09, 2013

Lo bueno del Islam

Sigue del post de ayer. El espectáculo grandioso de fe de decenas de millares de musulmanes adorando a Dios dando vueltas alrededor de la Kaaba, es algo que glorifica a nuestro Señor. Todos vestidos de blanco como signo de adoración, habiendo realizado un largo viaje, orando mientras en sus corazones mientras dan esas vueltas, sí, esa imagen debemos verla como algo bueno.


No tengo la menor duda de que alrededor de ese lugar hay millares de ángeles inspirándoles buenos sentimientos, sentimientos de respeto hacia el Altísimo, sentimientos de amor hacia el Creador. Los cristianos no tenemos por qué guardar silencio ante una de las cosas más bellas de este mundo. Como si elogiar eso, supusiera hacer de menos nuestra fe. 

Podemos en espíritu unirnos en su alabanza con total tranquilidad de conciencia. Del mismo modo que nos unimos a los cantos de alabanza de los judíos en sus sinagogas.

¿Que hay fanáticos islamistas? Ya, pero la solución no es solucionar el fanatismo con fanatismo por nuestra parte.

Otro islam hubiera sido posible

Estos días he estado profundizando en la vida de Mahoma. Y una de las cosas que me preguntaba era si otro islam hubiera sido posible. En mi opinión, sí. Es más, la mayor parte de los musulmanes casi siempre vivieron de un modo pacífico, honesto y no agresivo.

No caigo en la demagogia al afirmar que buena parte de los creyentes en esa fe, son gente de bien. No sólo eso, debemos ver todo lo positivo que tienen. No nos debe doler reconocer todo lo positivo que hay en ellos. Son hijos de Dios, formamos partes de la única familia humana. No seremos mejores cristianos por no admitir lo bueno que hay en ellos.

Creen en un único Dios, le tributan culto varias veces al día, ayunan, tienen una vida familiar que ya me gustaría que existiese en Occidente, fidelidad a la esposa, respeto de los hijos a los padres, etc.

Por supuesto que podríamos fijarnos en los aspectos negativos. Por supuesto que hay fanáticos, y que su número crece de día en día.


Pero lo bueno es bueno, sean musulmanes, budistas o cristianos. Debemos hacer un esfuerzo por no ver al hermano como enemigo. Hay que ver en el otro al hijo de Dios.