jueves, marzo 31, 2016

Algunas reflexiones sobre el suicidio II


Debo confesaros que mi única razón para no considerar lícito el suicidio en ciertos casos es la fe en Dios. Hay situaciones en las que el suicidio me parece la opción más racional si no existiera Dios. Sobre todo estoy pensando en personas cuyo sufrimiento físico es abrumador, unido a un sostenido e inevitable declive de todas las facultades. En esos casos, la fe en Dios nos hace pensar que un Ser Infinito tiene cuidado de todos sus hijos y que el sufrimiento alberga una razón de ser aunque no la conozcamos.

Pero aunque yo como creyente sostengo esto, porque es una consecuencia lógica de la fe en Dios, no me cuesta entender que alguien que no cree en Dios no encuentre ya ninguna razón para prolongar el sufrimiento.

Incluso con fe en Dios, la razón de considerar a la vida como sagrada encuentro que admite silogismos que, a primera vista, merecen ser atendidos. Cierto que, reflexionando sobre el tema en profundidad, uno acaba entendiendo que la existencia de un Ser Omnipontente que es infinitamente bueno tiene que dotar de sentido a la existencia de todos sus seres, desde el gusano que se retuerce al ser pisado hasta el anciano que sufre en una cama de hospital.


Pero como cristiano, aunque defiendo la moral de la Iglesia, siempre me he mostrado totalmente comprensivo con las personas que han dejado este mundo por no poder ya más con su alma. 

miércoles, marzo 30, 2016

Algunas reflexiones sobre el suicidio I

Una persona me pidió que escribiera unas líneas sobre el suicidio. ¿Qué puedo decir sobre algo tan radical como el deseo de no existir? El deseo del ser de dejar de ser. El ser que quiere unirse al no-ser. Alguien tiene que estar muy lleno de sufrimiento, para aspirar a tal como un bien deseable. 

Concluimos, sin la más mínima duda, que hay personas pletóricas de sufrimiento. En el mundo hay bellísimas pinturas, música, amor, bosques, conversaciones, libros y, sin embargo, el que acaricia el pensamiento del suicidio va llegando a la convicción de que es preferible la nada a todo eso. La nada frente a todo lo que nos rodea.

Cierto que hay ciertas personas que han perdido el uso de la vista y del oído, y que cada vez piensan menos y peor, su vida se va transformando en un mero estar, pero en un estar sin pensamiento. El yo de esas personas se va acercando a algo que se asemeja a la nada y el vacío, aunque el cuerpo siga suspendido en el mundo del ser. Esa pertinacia del cuerpo en seguir luchando cuando el pensamiento ya ha huído.

martes, marzo 29, 2016

Un post eminentemente audiovisual


Aquí os pongo dos charlas que di en el encuentro que tuvo lugar en Houston hace unos meses:

Primera charla

Segunda charla

Aquí os pongo también un vídeo sobre robots, un tema sobre el que siempre he tenido un interés nulo. Pero basta ver el vídeo para darse cuenta de que el futuro se va acercando poco a poco:


Como leí una vez: el futuro es ahora, sólo que lo llamamos de otra manera.

lunes, marzo 28, 2016

Acerca de la lista de errores


Ja, ja, ja. Me he reído al leer a un comentarista que me escribía que la lista de errores de la ceromonia de la Vigilia, le parecía el guión de una película de Peter Sellers. Ja, ja, ja. Otro comentarista me hablaba de la conversión de un tal Huysmans. Si ese buen señor hubiera visto tanto error rodeando al pobre celebrante, hubiera escrito: Me sentí con ganas de hacerme cuáquero.

Encima, como ya dije, me quemé. Lo que faltaba: quemarse, ¡en una misa! Llegó un momento en que pensé que ya lo único que faltaba era que empezaran a salir ornitorrincos de la sacristía. Ese día se ensañaron todas las coincidencias contra la paz en la ceremonia.


De verdad que cuando la alarma de un móvil sonaba y sonaba y no paraba bien guardado en la americana  de uno de mis acólitos (amercana colgada en la percha de la sacristía), yo pensaba que era una llamada telefónica, creí que ya para culminar todo ya sólo necesitábamos que irrumpiera un comando de Testigos de Jehová armados hasta los dientes.

domingo, marzo 27, 2016

Recopilación de errores


Viví profundamente la liturgia de la Vigilia Pascual. Tuve el gozo de vivir esas ceremonias de la Resurrección. Ahora bien, aunque no creo que entorpeciera demasiado, hubo una cantidad de fallos bastante grande. Recopilación de errores:

Empezamos cinco minutos más tarde, porque me había olvidado de que había que llevar el Santísimo Sacramento del interior de la clausura al sagrario. Me fastidia mucho empezar tarde por mi culpa. Siempre insisto a todos que las misas deben empezar a la hora exacta sin un solo minuto de retraso.

Cuando le pedí a un ayudante que trajera el cirio adonde estaba el fuego, me trajo el cirio con el pie de bronce. Tuve que decirle que cuando yo avanzara hacia el altar con el cirio, llevara discretamente el pie por un lado de la iglesia.

El fuego no estaba encendido cuando llegué allí al comienzo de la misa. Y eso que se lo dije tres veces al encargado de eso. Tuve que soplar y soplar para que saliera algo de llama, una pobre llama.

Un acólito dejó completamente abierta la puerta de la sacristía entrando toda la luz hacia el presbiterio durante más de seis minutos en los que toda la iglesia estaba con la luz apagada y sólo la luz de las velas. Al final, ya no aguanté más y tuve que decirle que cerrara la puerta.

Sonó la alarma de un móvil dejado en la sacristía durante cinco largos e inacabables minutos. Tuve que pedir a un acólito que cerrara la puerta.

Pedí a un colaborador que trajera el hisopo de metal para la aspersión del agua. Tuve que repetirle la indicación un rato después, al ver que se me acababan las renuncias y la profesión de fe, porque seguía sin traerlo y había que buscarlo en la sacristía.

En un momento dado, moví una vela que estaba cerca del misal y se derramó la cera sobre la mano que la movió. Me quemé y manché el mantel.


Pero la misa fue larga y estos detalles no creo que despistaran en exceso a los presentes. El próximo año intentaré solventarlos de antemano. Aunque tengo un año para olvidarlo todo.

La Vigilia Pascual en el convento de este año 2016


Durante la Vigilia Pascual, me he dado cuenta de que debo potenciar la presencia de la luz como elemento de la ceremonia. El próximo año pediré a las religiosas que enciendan sólo una luz del presbiterio durante el Gloria y que sea durante el aleluya cuando enciendan todas las luces de la iglesia.

En el Gloria recordamos el Nacimiento del Mesías, en el Aleluya su Resurrección. En Belén su luz todavía estaba muy oculta. En su Resurrección su luz brilló para todo el mundo.

Después del Evangelio, sería mejor aminorar las luces del presbiterio para darle un ambiente de mayor intimidad al sermón, volviendo a encenderlas todas en el momento de alzar la forma tras la consagración.

En fin, ideas. La idea del sepulcro para después del Oficio de Viernes Santo ya la hicimos el año pasado y la hemos repetido este año porque nos ha gustado a todos mucho.

El sermón que he dado hoy Viernes Santo en el convento lo podéis escuchar aquí:

El sermón de la Vigilia Pascual lo podéis escuchar en este link:

viernes, marzo 25, 2016

Viernes Santo-Sábado Santo


Ha sido muy gracioso por la tarde que iba por la calle y ha comenzado a llover. Como llevaba la capa parva sobre la sotana me he puesto la capucha. Esta capa pequeña (no un mantello) me la hicieron las monjas para Roma por si llovía. Entonces me he cruzado con un grupo de jóvenes con chupas de cuero y aspecto de rockeros, y uno de ellos me ha dicho con toda sinceridad:

Qué sepas que tu rollo me mola muchísimo.

Lo ha dicho con tal convicción que me he acordado de todos aquellos curas setenteros que siempre siguen repitiendo el viejo estribillo de que estas cosas no conectan con los jovenes.

Hoy, como el año pasado, he entrado con dos acólitos con alba y cirios en la clausura del convento para reservar el copón del Santísimo Sacramento en una dependencia del convento que hace las veces de Santo Sepulcro en el día de hoy y mañana.

He colocado el copón sobre una amplia mesa (que hace las veces de losa del sepulcro) y lo hemos cubierto con un velo. Toda la comunidad con sus hábitos blancos, velos negros y capas azules ha adorado de rodillas. Después he salido al claustro y las monjas han procedido a cerrar con llave la puerta. Han corrido un gran arcón que simboliza la piedra que corrieron las mujeres. Tras eso, la superiora ha enlazado con muchas vueltas un cordón entre el pomo de la puerta y un gancho. Acto seguido yo he sellado los dos cabos del cordón.

No lo sellamos con lacre sino con plastilina roja. El sello no es de lacre, y la piedra es un arcón, pero esa dependencia, de verdad, que recuerda a toda la comunidad la realidad del sepulcro de Nuestro Señor. Para el próximo año, ya está decidido que diseñaré un sello específico para este acto, ya os lo comentaré aquí en el blog.

El sermón que he dado hoy Viernes Santo en el convento lo podéis escuchar aquí:

Viernes Santo


Señor, ayúdanos a aprovechar los últimos dos días de la Semana Santa. Hoy, dado que es Viernes Santo, mi post va a ser en audio. Aquí tenéis los sermones que he predicado en lo que vamos de Semana Santa. 


Ahora me voy a dormir. Aprovechemos los últimos días del tiempo más importante de la cuaresma.

miércoles, marzo 23, 2016

Reunión de curas


Miércoles, hemos tenido la comida de todo el clero tras la misa crismal. Hoy me he sentado en la mesa redonda donde estaba la siguiente representación del clero: El Ergo (no me preguntéis por su nombre, porque desde hace veinte años lo conozco por el mote), Juan josé, Francisco Javier Martínez, Diego Canales y Jaime Saludo. Esta compañía formada por clero joven y de buen apetito me ha asegurado una comida llena de buen humor, bromas y chascarrillos.

El menú sigue invariable desde los tiempos de San Diego de Alcalá. El mismo postre deplorable de bizcocho con nata sigue poniendo colofón a nuestras reuniones. Por supuesto que alguien me dirá que hay aborígenes de Papua Guinea que se alimentan de escarabajos que matarían por ese bizcocho barato con nata. Por supuesto que alguien me sermoneará con que los prisioneros de un gulag de Siberia en 1942 hubieran soñado con ese bizcocho. No lo dudo, no lo dudo.

Lo cierto es que, al menos, a base de presionar en este blog contra el primer plato del menú del día de hoy, por fin, hemos logrado cambiarlo. Yo ya había transmitido a las altas esferas que en vez de preocuparnos tanto por conseguir más vocaciones, lo que podríamos hacer es conservar las que ya tenemos. ¿Que adonde quiero llegar? Pues a que dar aquella ración de colesterol a todo el clero cada año era una forma de envenenarlo lentamente.


El primer plato siempre consistía invariablemente en una racion de embutidos que rezumaban grasa de cerdo por sus cuatro costados. De aquellos chorizos y salchichones debo tener tocino atravesado en mis venas hasta mis últimos días.  Lo repito, a veces no se trata de conseguir más curas, sino de hacer que vivan más años los que ya hay.

La película Resucitado (Risen), año 2015: un estreno y una decepción.


Hoy, tras acabar mi trabajo en el hospital, he ido a ver la película Resucitado del director Kevin Reynolds. ¿Cuál es mi crítica? Bien sabéis que me gusta fijarme en los defectos de las películas. Pero debo reconocer que la interpretación de los actores ha sido muy buena, realmente buena. No hay ningún pero que poner por este lado. Además había varios españoles, sea dicho de paso.

El problema es que los actores no han podido subsanar con su gran trabajo el gran problema de esta película: la falta de calidez que el director ha imprimido a todos los hechos que ocurren en la cinta.

Por ejemplo, uno compara la curación del leproso en la obra de Reynolds con la curación del ciego en la película de Zefirelli, y comprenderá lo que quiero decir.

La de Zefirelli rezuma sentimiento, la mirada de su cámara nos mete totalmente en la escena. El milagro narrado por Reynolds da la impresión de teatro sin convicción. Y así es toda esta película que, además, no ofrece una impresión de unidad, sino de acumulación de escenas. Metraje en el que puedes quitar muchos trozos sin que se resienta nada la obra. En Sed de Mal no puedes quitar nada, porque todo es relevante, cuando menos para la descripción de los personajes.

Por supuesto hay grandes meteduras de pata de guión que le quitan credibilidad a la historia. Eso pasa cuando el productor se convierte en guionista en una película de época.

Cuando veía la película, me daba cuenta de que el director disponía de muchos caminos por donde seguir la historia de un modo fascinante; por ejemplo, enfocar toda la historia de un modo policial. Pero no desarrolla con interés ese camino y después lo abandona. Podía haber desarrollado el camino de continuar con la descripción de la sociedad de Jerusalén o centrarse en el poder romano en esa nación. Pero tampoco.

Aun así, para lo que ahora hay en cartelera, creo que es, sin duda, la mejor opción. Yo vi la película en una sala del productora. Como ya no llegué al pase de prensa la semana pasada, estuve en el de hoy con el seminario de Getafe. Me dieron la impresión de ser unos chicos excelentes. Excelentes y de muy buen gusto, porque varios habían descargado mis libros.

Varios actores estaban presentes en aquella sala de confortables y amplios sillones con dos reposabrazos individuales para cada espectador. Era gracioso al acabar la película ver en la fila de delante a varios de los Apóstoles y otros personajes.

lunes, marzo 21, 2016

La madre predicadora


Me escribía una admirable señora en tono de gran acritud, con esa acritud propia de las señoras de cierta edad: Estoy realmente decepcionada con este artículo [el de las tumbas de los Papas]. Yo creo que la vista tiene que estar puesta en la salvación de las almas y no en las tumbas, etc, etc.

Y añadía más adelante: San Antonio de Padua y tantos otros que se olvidaron de sí mismos y de sus sepulturas para entregarse en cuerpo y alma a Dios y los demás, etc, etc.

Vamos a ver, señora, este blog es un reducto de los valores renacentistas y un refugio de virtudes algo trastocadas por la crapulencia. Pero ancha es Castilla y seguro que encuentra el blog de algún santo sacerdote que hará sus diarias o semanales delicias, incluso me atrevo a aconsejarle el de las Adoratrices Angélicas Esclavas de la Caridad. En sus sublimes párrafos no encontrará nada de lo que lamentablemente es tan frecuente que encontrarse por aquí. 

Pero mis lectores y yo, debo reconocerlo, somos de la misma calaña. No sé qué hace una mujer honesta como usted en un lugar como éste. Aunque mi experiencia me indica que son precisamente mujeres como usted las que suelen mostrar una asiduidad al blog a prueba de bala.


Ojo, le he aconsejado el blog de las Adoratrices Angélicas Esclavas de la Caridad, no lo confunda con el de las Adoratrices Angélicas Misioneras de la Alegría. Éstas últimas han iniciado una deriva progresista preocupante. 

domingo, marzo 20, 2016

Sermón del Domingo de Ramos


He puesto otra pilistra en el post de hoy. Voy a llenar el blog de pilistras. 

Voy a ver si cada día de la Semana Santa os ofrezco los sermones que voy dando en mi parroquia.

Sermón 1062
Sermón de la solemnidad de San José, año 2016

Sermón 1063
Sermón de Domingo de Ramos, año 2016

Deberíamos hacer un homenaje a la pilistra, esa compañera inseparable de la iglesia hispánica



Me decía Eva en los comentarios (invisibles, salvo para mí): Yo siempre había pensado que se trataba de una planta cuya omnipresencia parroquial había sido establecida en algún concilio. Efectivamente, Eva, tienes toda la razón. 

Algún doctorando en Roma emplearía mejor su tiempo, mucho mejor, si dedicase su tiempo a rastrear la presencia de esta humilde planta en los Santos Padres y como callada testigo de los grandes concilios. 

Eva añadía: Atención con la araña roja, única enfermedad que puede acabar con esta planta. Te vuelvo a dar la razón, Eva. La araña del modernismo hizo estragos en la pujante sobrepoblación de pilistras en las iglesias de la Transición. Cuantas acabaron en el contenedor de la basura a manos de los curas más progresistas.

Pero, al final, las pilistras ¡vencieron! Cayó el muro de Berlín, cayó el incombustible rector del seminario de Madrid (García de la Cuerda), pero esa especie botánica permaneció. Sólo ha habido una especie vegetal de población más limitada pero de una resistencia comparable a las pilistras: las flores de plástico.

¡Viven!


Ya es hora de que los eclesiásticos hagamos algún tipo de homenaje nacional a la pilistra. No exageraba al decir ayer que es la forma de vida más resistente al entorno parroquial. Llega una señora y la riega durante dos semanas como si fuera un campo de arroz tailandés. Después se va de vacaciones y otra señora se olvida de regarla durante dos meses. Una tercera señora la deja en un lugar donde parece que la ha castigado ad obscuritatem. Y la pilistra allí sigue: viva. 

viernes, marzo 18, 2016

Tres fotos probarán mi discurso acerca de la tumba del próximo Papa que muera

Hoy lamentablemente se ha dado a conocer que ya está preparada la tumba en el Vaticano para el próximo Papa que muera. Digo que es lamentable porque es la tumba más insípida que he visto desde los tiempos de Bonifacio X. La única palabra que define ese sepulcro es anodino.

Cuesta mucho llegar a Papa, para que después te archiven los restos de esa manera tan desaborida. Fijémonos en la tumba de Mohammed V, rey de Marruecos: sus líneas son muchísimo más elegantes. Por supuesto que no estoy pidiendo que se haga para el Papa una tumba como la que yo haría para mí. Aunque yo no soy nada, una vida apasionante requiere una tumba a la altura de los años vividos. Yo sencillamente me haría construir una nueva cripta para mí y mis sucesores. Pero ni tanto ni tan calvo.

Esa tumba vaticana dedicada al Papa desconocido (pues son dos los candidatos) resulta tan insulsa que casi te imaginas a la típica señora gorda de la parroquia que vestida con un delantal pone un jarrón barato con flores encima. Esa tumba casi está pidiendo a gritos un par de macetas de pilistras sobre ella. Las pilistras, la forma de vida más resistente al entorno arquitectónico-eclesiástico.

Nota: la primera foto he tenido que retirarla, porque se trataba de una foto con derechos protegidos. Lo siento.




miércoles, marzo 16, 2016

El drama de los refugiados

Hace pocos días me mandó mi querida amiga dentista un link para que firmara una petición a favor de la apertura de fronteras para los refugiados. No la firmé.

Mi posición sobre el tema ya la manifesté en este blog. Mi propuesta de solución era desagradable,pero racional y realista. Todos los votantes de izquierdas están a favor de una total apertura de fronteras, pero no quieren más recortes sociales. Ya me dirán cómo se puede lograr lo uno y lo otro. El auge de los partidos de extrema derecha xenófobos ya estaba pronosticado en este blog también, dado el escenario resultaba inevitable.

Las medidas basadas en la razón suponen menos sufrimiento para los refugiados. Dejar las cosas en un limbo, al final supone más sufrimiento para ellos.

Si por un imposible se hubiera llevado a cabo algo como lo que yo apunté cuando empezó el problema, los refugiados ahora estarían en campos bien acondicionados, con escuelas y sanidad. Y, además, se hubiera frenado el efecto llamada de inmigrantes que buscan salir de la pobreza.

Salir de la pobreza es una aspiración totalmente legítima, pero cien millones de inmigrantes de aquí a diez años no lo resiste la estructura social de la Unión Europea.

De momento nuestros pobres hombres elevados al poder siguen optando por el limbo: dejar todos los problemas con desagradable solución en un limbo.

Los refugiados son seres humanos con igual derecho que nosotros a la felicidad, con sus sentimientos e ilusiones, merecen que las grandes mentes busquen la mejor solución posible a esta situación. La creación a medio plazo de un protectorado bajo mandato de la Unión Europea, y la creación (como inmediata medida de emergencia) de extensos campos de refugiados en suelo europeo pero sin libre circulación, mientras se discuten las cuotas, me parece la solución menos mala.

Las soluciones estéticamente más bellas son un camino hacia el desastre. Europa no puede asimilar las consecuencias del efecto llamada que ha creado. Últimamente estaban entrando por los Balcanes incluso inmigrantes de Pakistán y Afganistán. Nos enfrentamos (y las izquierdas parecen no darse cuenta) a una emigración de proporciones masivas. 

El buenismo por su ceguera parece empeñado en crear mayor sufrimiento. Cuando se percaten de que esto no es una mala temporada de refugiados, se tomarán medidas. Pero sólo se tomarán cuando no quede remedio y, de nuevo, se tomarán no basadas en la racionalidad, sino bajo el imperio de los sentimientos de la masa. 

¿Alérgico a los gatos?



Hoy quiero agradecer a Sonia el que me ayudara a recuperar mi cadena de música favorita, Permanent Wawes. Una cadena de bandas sonoras cuyo servidor había cerrado. Gracias, Sonia. De verdad que esa cadena es muy importante para mí. Son unos quince años oyendo esa cadena todos los días.

Hoy iba por la calle mayor charlando de cosas profundas con una persona, y una señora de unos treinta y cinco años me ha parado para decirme que le diera un abrazo. He tenido un momento de perplejidad en que he mirado a mi acompañante primero, y después a los de las mesas cercanas, porque la señora gritaba un poco y todos la han escuchado. Todo el mundo me miraba como diciendo qué hará, qué pasará. Mi mirada ha tenido casi el carácter de un plebiscito. De poco ha servido, todos ponían cara de esperar acontecimientos. Tras dudarlo le he dado un poco efusivo y casto abrazo. Tan poco efusivo que la señora no ha quedado satisfecha y me ha estado insultando siete minutos. La hemos escuchado hasta el final de la Calle Mayor.

Conclusión, si alguien os pide un abrazo en la vía pública, poned la cara de unhappy cat y decidle que perteneceis a una secta que prohibe estrictamente todo tipo de abrazos e incluso dar la mano a desconocidos. Señora, para mí darle un abrazo sería como pedirle a un musulmán que comiera un bocadillo de cerdo.

Los sermones en audio de hoy:

lunes, marzo 14, 2016

Formidable retrato


Hacía tiempo que no me ocurría eso de ayer: querer levantarme del sillón y no poder, tenía que seguir viendo la película. Era tardísimo, pero no me importaba. Sabía el sueño que iba a tener a la mañana siguiente, pero la historia me subyugaba. Era tal el placer que sentía viendo esa película que daba por bien empleado el sufrimiento del sueño. Y hay que hacer notar que era la tercera vez que veía La cosa. Qué bien me lo pasé. Ese guión, qué construcción tan magistral.

Hoy he ido a ver a la cardióloga. Tengo 47 años y simplemente quiero ver que todo va bien. No os preocupéis, el electrocardiograma ha salido perfecto. Mientras esperaba a que me recibiera he leído Los tigres azules de Borges. El relato acaba con el mendigo diciéndole al protagonista una frase impresionante que completa grandiosamente todo el relato: Te quedas con los días y las noches, con la cordura, con los hábitos, con el mundo.

Sí, he llegado a ese momento en que la vida es un hecho que ya no se da por supuesto. Cuando empiezas a releer los libros, cuando, cada vez más, vuelves a ver las películas que te gustaron, sabes que es el momento de hacer un electrocardiograma. Los créditos de la películas están lejos. Pero ya has mirado al reloj a ver cuanto tiempo llevas.


Mucha gente me pregunta acerca de Pablo Iglesias o de Pedro Sánchez. Con toda sinceridad, no les veo como enemigos. Les veo como pasajeros del mismo barco que se hunde. Ya lo decía Borges en una entrevista que el gran misterio para él era el Tiempo.

La cosa



















Hoy escribo tardísimo este post y a toda velocidad. Resulta que estaban retransmitiendo en Telemadrid la película La cosa de John Carpentier, año 1982. Por supuesto ya la había visto dos veces. Esta tercera vez sólo pretendí ver algún minuto suelto: pero me enganchó. No me aparté de la pantalla hasta que los créditos del final. Buf, qué suspense. Qué guión tan genial. Es una película con unos efectos de la Edad de Piedra. Y, sin embargo, impresionantes. Ésta película es un ejemplo de que cuando hay arte y talento, no se necesitan mil millones de presupuesto para hacer algo formidable. Han pasado muchos años y esta película sigue respirando la misma frescura de cuando se estrenó en los años 80.

Mañana voy a necesitar dinamita para levantarme de la cama e ir a la guardia del hospital. Dichosa película. Hacía muchos años que una película no me atrapaba tanto que no pudiera dejar de verla de ninguna manera.

sábado, marzo 12, 2016

El plan ideal de Dios


Una de los temas sobre los que he meditado más en los últimos años ha sido el tema del episcopado, sin duda movido por las necesidades a que me ha llevado la escritura de varios libros. Qué distinto era ser arzobispo de Canterbury en una catedral monástica, comiendo con los monjes, orando cada día en el espléndido coro con ellos, a ser obispo rural en los confines de Numidia en el siglo IV, en una ciudad de dos mil habitantes que hablaba únicamente púnico. Tema este último sobre el que he leído largamente en los pasados días. Es muy distinto el episcopado que ejerció Armand Jean du Plessis al ser obispo a los veintidós años que el que ejerció Timoteo en el siglo I, un episcopado probablemente itinerante.

Las funciones episcopales fueron las mismas en cualquier época. Y, sin embargo, en cualquier época hubo una radical diferencia entre la vida y trabajo de unos y otros obispos.


Si a mí me preguntaran, cuál es la necesidad más importante de la Iglesia. Les respondería lo que tantas veces he dicho en este blog, que la tarea más urgente ahora (como en todos y cada uno de los siglos pasados) es reformar el modo en el que se escoge a los obispos, para por fin, tras dos mil años de cristianismo, escoger a los mejores. No me basta con que sean dignos. Eso es completamente insuficiente. Dios quiere que se escoja a los mejores de entre los mejores.

viernes, marzo 11, 2016

Rien de rien, je ne regrette rien


Hubiera sido bonito escribir un post sobre el tema de los cristianismos posibles. O un post sobre los illuminati y otras falsas leyendas eclesiastico-urbanas. Pero todo queda eclipsado ante los resultados de mi último análisis que he conocido hoy: 249 de colesterol total y 156 de colesterol HDL, llamado más comunmente colesterol del malo. Lo demás estaba bien, aunque la ferritina está a 412, cuando lo máximo debería ser 322.

Mi médico tenía un programa de ordenador que con esos datos y los de mi peso y tensión ha determinado que padezco un 3,5% de sufrir un infarto en los próximos diez años.

¿Qué significa esto? Adios a los dos muffins del desayuno, al chocolate (abuso) de postre y a las galletas de chispitas de chocolate que tanto me gustan con leche caliente. Tampoco estaría de más en ir pensando en redactar mi testamento: testament and last will. Hasta podría ir pensando en modelos de lápidas.


Pensaba hacer como Adoflo Hilter, encerrarme en el bunker de la vida y resistir mientras hubiera una sola célula-recluta que quisiera luchar por mí. Pero mucho me temo que puedo acabar vulgarmente linchado como Gadafie por una masa descontrolada de colesterol del malo con ganas de revancha. Creo que como James Dean me voy a tener que ir haciendo a la idea de morir joven y en la flor de la belleza.

miércoles, marzo 09, 2016

Teología de la Historia


En mi libro El león y las llaves explicaba con detención que hubieran sido posibles distintas formas de cristianismo dentro del mismo molde dogmático. Por supuesto, que hubieran sido posibles, además, otros cristianismos todavía más diversos si Dios hubiera creado otra construcción dogmática. Incluso cabe la posibilidad de que en construcciones dogmáticas muy diversas dos formas de cristianismo hubieran acabado en resultados finales (canónicos, estéticos, jerárquicos) prácticamente iguales distinguiéndose sólo en la base inicial de la que partieron sus construcciones lógicas e históricas.

¿Hubiera sido posible (como una posibilidad de razón) un catolicismo incipiente que hubiera tenido que refugiarse en el siglo II en Asia, y que, ajeno a la filosofía griega, hubiera acabado asentando su sede petrina en las laderas del Himalaya tras varios siglos de éxodo asiático? ¿Podemos imaginarnos un Imperio Romano pagano hasta su disolución y un estado teocrático cristiano en un Tibet converso al Evangelio? Imaginemos una historia del cristianismo mucho más espiritual de la que de hecho tuvo en Europa. Imaginemos una corte monástica en la capital de esa teocracia, una liturgia cristiana que entroncara con el sustrato precedente.

O podemos imaginar un catolicismo muchísimo más parecido al protestantismo de tipo cuáquero o evangélico. Con los mismos dogmas, pero que hubiera reducido los aspectos rituales y jerárquicos usque ad minimum. Sin negar nada, pero de hecho viviendo su vida cotidiana bajo la Palabra, reservando el Misterio de la Eucaristía a unos contados lugares sagrados atendidos por monjes ascetas, pocos pero escogidísimos por su santidad. Una situación en la que los ordenados in sacris fueran una minoría itinerante, carente de estructuras humanas. Podemos imaginar toda una canonística totamente distinta de la actual sin variar ni un solo dogma, con los fieles recibiendo cada uno de los sacramentos una sola vez en la vida, en momentos verdaderamente excepcionales, con un clero que viviera como Jesús deambulando por Galilea.

Podemos imaginar un cristianismo en el que todas las características propias de las iglesias ortodoxas se exacerbaran al máximo. Con un Papa, Patriarca de Patriarcas, en continua y permanente visita de los sínodos provinciales, sin sede fija. Una Iglesia en la que se hubiera paralizado de forma voluntaria toda evolución de la teología. Una Iglesia que no conociera más que una minuciosa recapitulación de la patrística, aferrada a esos textos venerados, con unas facultades de teología en las que los estudios estuvieran totalmente ritualizados. Una Iglesia que actuara frente a los Santos Padres como ciertas corrientes judías han actuado frente al Talmud.

¿Por qué es bueno reflexionar sobre esto? Porque usar la razón nos ayuda a entender que en la Iglesia ha habido una acción del Espíritu Santo, una Providencia del Cielo. Dios ha intervenido en el decurso de los siglos. Eso es así, pero que las cosas podían haber sido muy distintas. Y entender esto nos lleva a amar la Tradición, pero también a tener una cierta flexibilidad mental.

Tenemos que tener un cierto ecumenismo con nuestros hermanos de la misma Iglesia que no piensan como nosotros. Todos pensamos que todo tiene que ser como queremos nosotros. Identificando el yo y la verdad. Las mejores cabezas de la Iglesia siempre han sido flexibles, siempre han jugado con gusto unos cuantos de los millares de movimientos posibles sobre el tablero. Quedándose después con los mejores movimientos.


Los teólogos más rígidos siempre han sido más proclives a la erudición, a veces se han dedicado al cultivo de una erudición maníaca. Pero pensar cosas nuevas, el arte de pensar lo que nadie había pensado antes, no ha sido un don concedido a todos: Rahner, Von Balthasar y otros, no muchos.

martes, marzo 08, 2016

Cardenal Ravasi


El 14 de febrero el cardenal Ravasi escribía una carta a los masones: una carta amable, una carta en la que buscaba el diálogo con ellos, un carta en la que intentaba ir más allá de la tradicional agria hostilidad. Como es lógico, de inmediato, infinidad de laicos levantaron su voz contra el purpurado desde todos los confines de la Red. ¿Cuál es mi modesta opinión sobre el tema?

Pues, sencillamente, estoy totalmente con el cardenal Ravasi. Es cierto que la misma esencia de la masonería es incompatible con el Evangelio. Es cierto que la Iglesia ha sufrido mucho de parte de las logias en siglos pasados. No me voy a extender en esto, porque los Papas ya han hablado de forma clara y nítida sobre el asunto en varias encíclicas.

Pero una vez que se ha dejado clara la doctrina, ¿cómo el pastor (y el cardenal Ravasi es un pastor) no va a acercarse a las ovejas que no son del rebaño? Escribía cierta persona que no se podía dialogar con demonio. Tiene razón. Pero los masones no son el demonio. Son hijos de Dios a los que deseamos que llegue la voz maternal de la Iglesia.

Si a mí me pidieran una charla los del partido Podemos o los comunistas o el grupo humano más detestable, sin duda aceptaría su invitación. ¿Qué otra cosa deseo que predicar y predicar a los que están fuera o lejos o perdidos? ¿Si me pidieran una charla un grupo de satanistas, aceptaría? Por supuesto que sí. ¡Cuánto me gustaría predicar a satanistas, grupo tras grupo!

Pero el cardenal Ravasi no predica en esa carta. Y no predica porque la situación históricamente entre masones e Iglesia ha sido de perfecta hostilidad. El purpurado ya hace mucho con intentar construir un puente de diálogo.

Por supuesto que en el esfuerzo por tender puentes siempre se puede alegar el peligro de indiferentismo, el peligro de que las almas se desorienten. Pero para eso está la labor de los pastores: para dar el agua clara de la doctrina a las ovejas fieles y para buscar a las ovejas perdidas.

Por favor, por favor, demos siempre un voto de confianza a los sucesores de los Apóstoles. ¿Es que no suponemos que ellos son hombres de oración, que llevan las cosas ante el sagrario, que piden consejo a personas doctas y prudentes?


Hoy he ido a una capilla de adoración perpetua y he visto a una persona que conozco que tenía un generoso tiempo de adoración en mitad de la noche. Y me alegró. Eso demuestra su fe y su generosidad. Pero acto seguido el pensamiento que me ha venido ha sido: Ojalá criticara y juzgara menos a los sacerdotes.

Una nueva novela mía Obra Férrea


Bien, hoy os ofrezco una nueva novela mía: Obra Férrea. En realidad fue escrita hace ya años, en un año lejano llamado 2004. Fue publicada (en papel) por la Editorial Dos Latidos. Antes de publicarla online, la he revisado profundamente y le he añadido una parte que antes no tenía. El libro comienza con el Gran Inquisidor dirigiéndose a su sobrino y comunicándole que se haya escribiendo un manual de inquisidores. Es una novela sobre el Poder, sobre hacia donde puede dirigirse la Historia de la Humanidad. La podéis encontrar donde siempre, en Biblioteca Forteniana. Aquí está el link:

Me encantará escuchar vuestros comentarios fort939@gmail.com

No lo digo por mera cortesía. Realmente me gusta leer qué piensan los lectores.

lunes, marzo 07, 2016

Se va haciendo más de noche










Hoy me encuentro muy resfriado y tengo algo de fiebre. Después de una larga conversación con un amigo, compruebo una vez más la tristeza del antisemitismo que reina en España. El odio y el fanatismo no van ni mucho menos disminuyendo. El odio a Israel va alcanzando cimas de irracionalidad en mi país que me preocupan. Estamos en el año 2016 y seguimos encontrándonos tan lejos del imperio de la razón, de la meritocracia, de una perfecta democracia ateniense.

El odio a Israel, un joven que le rompe un vaso en la cabeza a un policía, un marido que mata a su mujer, el fanatismo contra el otro porque es de derechas o de izquierdas, nacionalista o unionista. ¿Hemos aprendido algo? ¿Hemos aprendido algo si alguien como Trump se convierte en el hombre más poderoso del planeta? Las masas siguen viendo Gran Hermano. Un atentado suicida en Bagdad, otra matanza.

Hoy no me alargo más. La fiebre me quita las fuerzas.

sábado, marzo 05, 2016

Un pequeño ejemplo de las erróneas decisiones de Steve Jobs


Me llama la atención que la fama de Steve Jobs se basa en mera acumulación de propaganda y más propaganda, en películas y más películas. Pero la triste realidad es que hoy me he pasado la tarde, toda la tarde, intentando pasar un vídeo de mi PC a mi Ipad. Se trata de una conferencia mía que tengo que dar en verano en un congreso. He mirado foros, he probado todas las opciones. Al final he logrado pasar ese vídeo a una carpeta del Ipad, pero no he logrado pasarlo de una carpeta dentro de la tablet a otra dentro del mismo dispositivo. No hay forma de pasar un archivo de Vídeos Caseros a la carpeta de vídeos generales. Y hay una funcionalidad de la tablet que necesito de forma absoluta que sólo funciona en la carpeta. Es sólo ejemplo de otros muchos tediosos ejemplos que podría poner.

Windows apenas requiere de ayuda online para lograr el dominio de sus opciones. Pero en los Ipad, a pesar de la mucho mayor limitación de opciones, hasta la tarea más sencilla requiere de mucha ayuda entre navegantes para lograr la solución. Eso sin contar con que todas las aplicaciones que son gratis en Windows, en Apple requiere que pagues por ellas. Los fallos y abusos de Apple son muchos más, no voy a enumerarlos aquí. Aunque quizá el más clamoroso es la obligación de conectarte a Itunes para todo. Por eso resulta llamativo que todo el desbarajuste del sistema operativo se trate de silenciar y vencer a base de propaganda y películas.


Steve Jobs se equivocó clamorosamente en escoger un sistema intuitivo (es decir laberíntico) frente al sistema de árbol de opciones de Windows (sencillo y lógico). Apple sólo ha ido enmarañándose más y más con el pasar de los años. La prueba, lo repito, son los foros y más foros se van acumulando para resolver tareas bien sencillas. Es un ejemplo de como un pequeño error al principio se convierte en grande con el tiempo. Y más grande todavía si no se da el brazo a torcer.

Dadas todas las horas que me ha hecho perder Steve Jobs con su codicia que le llevo a crear la incompatibilidad de sistemas, casi estoy por decir que prefiero a Trump más que a Jobs.

jueves, marzo 03, 2016

Mi opinión sobre Spotlight


Llevo vistos 50 minutos Spotlight, la ganadora del óscar a la mejor película este año. ¿Qué me parece?

Lo contestaré de esta manera: ¿Qué me parecería si en 1935 apareciera en Alemania una película acerca de los crímenes de un judío en Berlin? 

¿Padre, no se da cuenta de que ese judío era culpable? ¿Es que no piensa en las víctimas? Pues ésa es mi opinión sobre esa película. En medio de la persecución más impresionante que se está desarrollando por parte de Hollywood contra la Iglesia Católica, no creo que haga falta describir lo que pienso del hecho de que aparecezca esta película. La verdad es la verdad, sí. Pero el que los productores decidan financiar generosamente esta película y se nieguen a financiar otras películas religiosas (que en el pasado sí que han dado dinero) no tiene nada de inocente. Y la verdad de esta película forma parte de una verdad mucho más amplia que es la que quiere cimentar un Nuevo Orden mundial.


Por otra parte, por lo que llevo visto, esta película no tiene nada de interesante cinematográficamente. Cincuenta minutos después de comenzada puedo decir no pocas películas de este año muy superiores cinematográficamente que ésta.

Post Data: Me queda el consuelo de que ni medio centavo de dólar irá de beneficio a la productora dado el medio por el que la estoy viendo. No la estoy viendo por Internet. Por favor. La visiono con un aparato que capta las ondas cerebrales de los productores y las condensa en un discurso inteligible y medianamente razonable.

La iglesia de don Camilo y don Pepone


Siguiendo el post de ayer y el de antes de ayer, el Cristo que aparecía en la obra de Valtorta no era un Jesús humano progresista, pero tampoco era un Mesías tradicionalista. La clara consecuencia de la cristología de esa magna obra es que la Iglesia verdadera era nuestra Iglesia. La Iglesia no era una realidad por conseguir, sino que había que seguir a la Santa Iglesia Católica tal como es.


Eso es algo que me ha acompañado siempre en mi vida sacerdotal: ¿Qué es la Iglesia? La Iglesia es esa parroquia de mi barrio, y la de los barrios colindantes y la de los pueblos vecinos. Nuestra Iglesia actual es bellísima y cumple la función para la que la erigió su Fundador. Amar a mi obispo concreto, a mis hermanos sacerdotes, a los fieles que hoy han asistido a mi misa. La Iglesia verdadera es la que existe, no la imaginada por teóricos en sus despachos.

miércoles, marzo 02, 2016

La cátedra de Moisés II

Cuando hace años, joven sacerdote, me venía a la mente si era posible reorganizar las fichas (Sagrada Escritura, dogmas, Tradición, Magisterio, etc) de otra manera, para obtener un cristianismo más comprensivo, más moderno, menos estricto, siempre que llegaba a un resultado que vaciaba de contenido el monacato, sabía que ese sistema teológico era incorrecto. 

Era sencillamente imposible que cientos de miles de personas que lo habían dado todo, que se habían inmolado por amor a Dios, a lo largo de dos mil años de Historia de la Iglesia, estuviesen equivocadas y que su holocausto no sirviese para nada. Era imposible que personas llenas de la mayor intensidad de amor posible a Dios y al prójimo hubiesen hecho el tonto. El protestantismo, por ejemplo, vacía de todo sentido el monacato. Me bastaba esa razón para saber que el protestantismo no era el cristianismo verdadero. Por supuesto que, además, había otras razones. Pero ésta siempre me pareció muy poderosa.


Con el pasar de los años, ya más cerca de mi mediana edad, se sumó otra razón: María Valtorta. No pocos cristianos me proponían seguir a un Cristo que no se preocupaba de las pequeñas cosas, de lo que ellos consideran pequeños fariseismos. Frente a esa imagen de un Jesús condescendiente, me venía siempre a la mente el Jesús de María Valtorta. Y ese Jesús de El Poema del Hombre-Dios sí que me convencía. Por alguna razón, mi alma estaba segura de que ése era el Jesús verdadero, el que caminó y enseñó hace dos mil años.

martes, marzo 01, 2016

Estamos sentados sobre la cátedra de Moisés

Hace muchos años, cuando yo era un sacerdote joven, pude haber tenido la tentación de reinterpretar el cristianismo de un modo más liberal, más moderno, más permisivo. Tentación intelectual que hubiera tenido consecuencias más graves. Pero aquello no llegó ni a tentación, sólo se quedó al nivel de una idea que viene a la cabeza y es desechada en seguida.

La razón de esa firmeza es que mi mente no dejaba de ver que la teología formaba un todo compacto, lógico, conexo e interrelacionado entre sí. Una variación en la moral, tenía repercusiones en la exégesis, en la Tradición, en la eclesiología, en toda la dogmática.

No resultaba posible permitirse permitirse algo en materia moral sin que eso repercutiera en la pérdida de sentido del monacato, en la falsedad de la Subida al monte Carmelo o en la pérdida de fundamento para la defensa del dogma de la infalibilidad pontificia. No se podían hacer chapuzas ni apaños, sin que el entero edificio lógico se tambaleara.


Jugué muchas veces a ese ajedrez dogmático-intelectual. El resultado era siempre el mismo tras probar miles de jugadas, miles de combinaciones: el Depósito de la fe de la Iglesia sólo podía ser como era.